Mandrinadora portátil LBM250 sobre excavadora para reparar un buje ovalizado in situ
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Bujes de excavadora ovalizados: reparación in situ

Redazione Maucotools 9 de julio de 2026 10 min de lectura
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Un buje de excavadora ovalizado se repara in situ con una mandrinadora portátil: se extrae el buje desgastado, se mide el alojamiento, se reconstruye el material faltante con un recargue por soldadura y se mandrina a cota nominal, con tolerancias hasta H7, sin desmontar el brazo ni transportarlo al taller.

El punto crítico es entender dónde está realmente el desgaste. Mientras el juego permanece confinado entre el perno y el buje, basta con sustituir el repuesto. Pero cuando el buje empieza a girar o a martillear en su propio alojamiento, la ovalización pasa al agujero del brazo o del cucharón: a partir de ahí, montar un buje nuevo en un alojamiento ovalado significa encontrarse con el mismo juego tras unos pocos cientos de horas.

Esta guía explica cómo diagnosticar el juego, cómo decidir entre la simple sustitución del buje y la restauración del alojamiento, y cómo ejecutar la reparación completa directamente sobre la excavadora, con la secuencia recargue por soldadura + mandrinado típica de las máquinas Dual System. Para los fundamentos del proceso, la guía completa sobre el mandrinado mecánico es el punto de partida.

Buje ovalizado: qué es y por qué se daña el alojamiento

La ovalización es el desgaste no uniforme de un agujero cilíndrico: el diámetro medido en la dirección de la carga resulta mayor que el medido en dirección perpendicular, y el agujero adquiere una geometría elíptica. En una excavadora el fenómeno afecta típicamente a las articulaciones más solicitadas: enganche del cucharón, biela y balancín, pie del brazo.

La causa es casi siempre una cadena previsible: lubricación insuficiente o contaminada → aumento de la fricción entre perno y buje → juego creciente → cargas que de distribuidas pasan a ser impulsivas (martilleo). En ese punto el buje, que debería permanecer clavado con interferencia, puede empezar a moverse en el alojamiento y a desgastar el material base del brazo, que en general no está templado y es mucho menos resistente al desgaste que el propio buje.

El resultado se percibe antes incluso de medirlo: golpes secos al inicio y al final de la carrera, imprecisión del cucharón en los trabajos de acabado, movimientos "blandos" bajo carga. Ignorarlo no conviene: cuanto más se ovaliza el alojamiento, más material habrá que reconstruir, y más largo será el tiempo de parada de la máquina cuando la reparación se vuelva inevitable.

Diagnóstico del juego: ¿buje, perno o alojamiento?

Antes de pedir repuestos hace falta un diagnóstico correcto, porque los tres desgastes requieren remedios distintos. La verificación se hace con la máquina detenida y en condiciones de seguridad, con la articulación descargada:

  • Medición del juego total. Con un comparador apoyado en el brazo y una palanca sobre la articulación se detecta el movimiento radial total. Un juego perceptible a simple vista ya está fuera de umbral en la mayoría de las articulaciones.

  • Inspección del perno. Extraído el perno, se mide con micrómetro en varios puntos y sobre dos ejes: si está rayado o por debajo de la cota debe restaurarse o sustituirse. A este tema está dedicado el análisis sobre la restauración de las tolerancias de los pernos de excavadora on-site.

  • Medición del buje. Con un calibre interior o un alesámetro se mide el agujero del buje sobre dos ejes ortogonales, a varias profundidades: la diferencia entre las dos lecturas es la ovalización.

  • Medición del alojamiento, tras la extracción del buje. Es el paso que muchos se saltan. Se repite la medición sobre dos ejes directamente en el agujero del brazo: si el alojamiento está ovalado, fuera de cota o presenta señales de rotación del buje (superficie pulida, material recalcado), la sola sustitución del repuesto no lo resuelve.

Regla práctica: el diagnóstico no está terminado hasta que se ha medido el alojamiento desnudo. Un buje nuevo puede enmascarar durante algunas semanas un alojamiento comprometido, pero el martilleo vuelve a empezar enseguida.

Sustituir el buje o restaurar el alojamiento: criterios de elección

La disyuntiva decisional es sencilla de enunciar: se evalúa el alojamiento, no el buje. El buje es un componente de sacrificio y se sustituye de todos modos; la pregunta verdadera es si el agujero que lo aloja sigue estando en tolerancia.

  • Alojamiento en cota, cilíndrico, con interferencia correcta → basta con sustituir el buje. Intervención rápida, sin ninguna operación mecánica.

  • Alojamiento ligeramente fuera de cota pero todavía cilíndrico → puede ser suficiente un mandrinado de repaso con el montaje de un buje sobredimensionado, donde el fabricante lo prevé. Para este tipo de trabajo existen también mandrinadoras de gama de entrada como la START160 (Ø22–160 mm, solo mandrinado, sin recargue integrado).

  • Alojamiento ovalizado, submedida no disponible, o material arrancado por la rotación del buje → hace falta reconstruir: recargue por soldadura sobre toda la superficie del agujero y posterior mandrinado a cota nominal. Es el escenario típico de las articulaciones descuidadas, y es aquí donde el mecanizado in situ marca la diferencia económica.

El método tradicional para el tercer escenario — desmontar el brazo, transportarlo al taller, mecanizarlo en una mandrinadora fija y volver a montarlo — multiplica los días de parada. Con una mandrinadora portátil Dual System la misma máquina ejecuta tanto el recargue por soldadura como el mandrinado sin ser jamás retirada de la articulación: el componente no se desmonta y no se pierde la alineación entre las dos fases.

Reparación in situ paso a paso: recargue y mandrinado del alojamiento

La secuencia que sigue es la estándar para un alojamiento de buje ovalizado en brazo o cucharón, ejecutada con una mandrinadora portátil con recargue integrado como la LBM250 DUAL SYSTEM, que cubre un rango de acción Ø22–250 mm (mandrinado 42–250 mm, recargue interior 32–250 mm) y es la referencia para el movimiento de tierras ligero y medio.

  1. Puesta en seguridad de la articulación. Implemento apoyado en el suelo o sostenido, articulación descargada, perno extraído, energía hidráulica aislada según los procedimientos del fabricante.

  2. Extracción del buje desgastado con prensa hidráulica portátil o extractor; alternativamente, el buje se debilita con un cordón de soldadura interior y se retira.

  3. Limpieza e inspección del alojamiento: eliminación de grasa y óxido, control visual de fisuras, medición sobre dos ejes para cuantificar la ovalización y el sobreespesor a reconstruir.

  4. Montaje de la mandrinadora. La barra se centra sobre el eje original de la articulación (plantilla de centrado o soportes de tornillo), verificando la alineación en ambas orejetas cuando el agujero es pasante. En la LBM250 los módulos de rotación y avance pesan unos 17 kg cada uno: el montaje es manejable por un solo operario incluso en altura, en brazos elevados o en obra.

  5. Mandrinado de preparación. Antes del recargue se realiza una pasada de limpieza que devuelve el agujero a una geometría cilíndrica, elimina el material endurecido por el martilleo y deja al descubierto metal sano: soldar sobre una superficie ovalada y contaminada es la mejor manera de obtener un recargue defectuoso.

  6. Recargue por soldadura interior. Con el cabezal de soldadura montado sobre la misma barra, el cordón se deposita en espiral sobre toda la superficie del agujero, con aporte uniforme y sin las heterogeneidades de la soldadura manual. El paso de la configuración de mandrinado a la de soldadura es rápido: en el caso documentado por Maucotools la puesta a punto requiere unos 14 minutos.

  7. Mandrinado a cota nominal. Enfriado el recargue, se vuelve a montar la herramienta y se mandrina el agujero a la cota prescrita para la interferencia del buje nuevo, con tolerancias hasta H7. Dado que la máquina nunca se ha desmontado, la coaxialidad con el eje original se conserva.

  8. Verificación dimensional: medición sobre dos ejes y a varias profundidades, control de la rugosidad y de la cota de interferencia respecto al buje a montar.

  9. Inserción del buje nuevo (a prensa o por contracción térmica), montaje del perno — nuevo o restaurado — y engrase completo de la articulación.

  10. Prueba funcional: ciclos lentos en vacío, verificación de la ausencia de juegos con el comparador, control tras las primeras horas de trabajo.

Es la misma secuencia aplicada en campo en el caso del cucharón de una Caterpillar 307.5, donde Officina Mobile Torsani ejecutó recargue y mandrinado en pernos y bujes con una LBM250, devolviendo las tolerancias a H7: el detalle de la intervención está en el caso de estudio Heartmoving.

Errores comunes en la reparación de bujes ovalizados

  • Sustituir el buje sin medir el alojamiento. Es el error número uno: el juego vuelve rápido y la segunda reparación cuesta más que la primera, porque mientras tanto el alojamiento se ha ovalizado aún más.

  • Soldar a mano el agujero y "ajustar" con la amoladora. El recargue manual no es concéntrico ni uniforme, y sin mandrinado el buje trabaja sobre una superficie irregular: la interferencia no está controlada y el buje vuelve a girar.

  • Perder el eje original de la articulación. Si el centrado se hace sobre el agujero ovalizado en lugar de sobre el eje nominal (o sobre la orejeta opuesta todavía en cota), el agujero resulta mandrinado fuera de alineación y el perno trabaja torcido.

  • Soldar sin pasada de preparación. Depositar el recargue sobre metal endurecido, oxidado o impregnado de grasa produce porosidad e inclusiones que emergen precisamente en la fase de mandrinado.

  • Descuidar el perno. Restaurar el alojamiento y volver a montar un perno por debajo de la cota recrea el juego por el lado opuesto del acoplamiento: perno y buje deben verificarse siempre juntos.

FAQ

¿Cuándo hay que sustituir un buje de la excavadora?

Cuando el juego radial de la articulación es perceptible o está fuera de los umbrales indicados por el fabricante, cuando el agujero del buje resulta ovalizado en la medición sobre dos ejes, o cuando la superficie interior presenta rayaduras y gripados. El buje es un componente de sacrificio: se sustituye, no se repara.

¿Se puede reparar un alojamiento ovalizado sin desmontar el brazo?

Sí. Una mandrinadora portátil se monta directamente sobre la articulación y trabaja in situ: con una máquina Dual System como la LBM250 se ejecutan recargue por soldadura interior y mandrinado a cota nominal sin retirar el brazo ni transportarlo al taller, manteniendo la coaxialidad con el eje original.

¿Qué tolerancia hace falta entre buje y alojamiento?

El buje debe montarse con la interferencia prescrita por el fabricante de la excavadora, que depende del diámetro y del material. La operación de mandrinado debe garantizar una cota precisa y repetible: con las mandrinadoras portátiles Maucotools se alcanzan tolerancias hasta H7, adecuadas a las inserciones con interferencia típicas de las articulaciones de movimiento de tierras.

¿Cuánto dura la parada de máquina para una reparación in situ?

Depende del diámetro, del número de alojamientos y del material a reconstruir, pero la intervención in situ elimina las partidas más largas del método tradicional: desmontaje del brazo, transporte al taller y espera del mecanizado. En muchos casos la articulación se reconstruye y se vuelve a montar en el transcurso de la misma jornada de trabajo.

Un alojamiento de buje ovalizado no se resuelve con un repuesto: se resuelve reconstruyendo la geometría del agujero. La secuencia diagnóstico → extracción → recargue → mandrinado → inserción, ejecutada in situ con una única máquina, devuelve la articulación a las tolerancias originales reduciendo la parada de la excavadora de semanas a días, a menudo a horas.

Para estimar cuánto vale esta diferencia en la propia flota — horas de parada, transportes, mecanizados externos — está disponible el calculador ROI Maucotools, mientras que la ficha de la LBM250 DUAL SYSTEM detalla el rango de trabajo y las motorizaciones disponibles, eléctrica de 1.8 kW o hidráulica de 5.5 kW.

Las operaciones de soldadura y el trabajo sobre las articulaciones deben ser ejecutados por personal cualificado, respetando las normas de seguridad vigentes y las instrucciones del fabricante.

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